y la vida-ya no es tanta- en primavera
las piñas palidecen en el suelo
la vida -en el recuerdo- es más otoño.
Y el invierno nos congela los pasados,
la memoria se hace lista y nos olvida
y las ramas se retuercen sin esfuerzo.
Hablando con las ranas, esta noche,
cantamos al calor de un gran pantano
si uno quiere, no lamenta su pasado,
si queremos, las esquinas se suavizan
Y la mente se agudiza y nos margina
y se ausentan nuestros cuerpos un momento
y el oxígeno nos llega hasta la cama.
Y tomamos conciencia del pronombre
y el nosotros se hace nuestro para siempre
Si queremos, retorcemos el futuro
o las ramas nacen rectas, desde el suelo.
Las hojas y la lluvia, me enseñan a caer
el fuego de las hayas, me levanta.
Si queremos retorcemos el futuro
o las ramas nacen rectas, desde el suelo.
A mi niño, el del violín

